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La Plenitud de Amar Libremente a Quien se Ama

8/feb/2010

¡Tú eres lo más importante!

Con mucho gusto te saludo, deseando te encuentres cada día de tu vida con entusiasmo y actitud.

Cada uno de nosotros tenemos una gran cantidad de energía emocional que a veces es difícil controlar. La necesidad de tener un amor en nuestras vidas nos convierte en ocasiones tan vulnerables que perdemos el objetivo principal de los seres humanos: el vivir plenos. Desear y mantener la calidad de un romance, en ocasiones, hace que perdamos la dignidad y los principios.

Conozco a personas que no pueden vivir sin un constante drama en su existencia, es como una manera de no aburrirse. El mayor error que podemos cometer es dejar a un lado nuestra esencia y libertad emocional. La plenitud de amar libremente a quien se ama, no necesariamente quiere decir que eres correspondido.

Tu puedes amar y desear fervientemente el cariño, la compañía y la pasión de una persona, y “vivirlo al extremo y sentirte dichoso” aunque no seas del todo correspondido. Qué gran reto amar desde tu trinchera y dejar que los sueños, los deseos, los anhelos y la esperanza de que ese amor sea correspondido te hagan vivir pleno y libre.

Amar, es una decisión de inteligencia y paciencia.

“¡¡¡Ahhh!!!,  ¡Poder amar siempre libremente a quien se ama! Pasar mi vida a tus pies como nuestros últimos días que estuvimos juntos. Protegerte de sátiras imaginarias para que yo sea la única en arrojarte a este lecho de amor y pasión…volveremos a encontrarnos en Lesbos; y cuando caiga la noche, nos sumergiremos en el bosque para perdernos en los senderos que conducen a esta vida. Me gusta imaginarnos en esta encantada isla de inmortales, lejos de parejas tristes, aburridas o gastadas, así como de esta ciudad y su ruido…lo olvidaremos todo, menos nuestra Ética de la Belleza”.

Siempre un poco de duda para estar tranquilos es lo que nos mantiene anhelantes del amor apasionado. Puesto que los más agudos recelos están ahí, tus planes nunca se volverán tediosos. Escucha esta historia:

Saint Simon el único historiador que ha tenido Francia, dice: “Luego de muchos caprichos pasajeros, la duquesa de Berry se enamoró perdidamente de Riom, joven miembro de la familia D Aydie, hijo de una de las hermanas de Madame de Biron. Él no poseía apostura ni inteligencia; era gordo, de baja estatura, mofletudo, pálido y tan abundante en granos que parecía un absceso enorme; tenía hermosa dentadura, pero ni la menor idea de que inspiraría una pasión que pronto escaparía a todo control, una pasión que duro una vida entera, pese a diversos coqueteos y amoríos secundarios.

El despertaba pero no correspondía al deseo de la princesa, se deleitaba en causarle celos, o fingía estar celoso él mismo. Con frecuencia la hacía llorar.

Gradualmente la redujo al estado de no hacer nada sin su permiso, ni siquiera nimiedades sin importancia. A veces, cuando ella quería ir a la Opera, él insistía en que se quedara en casa; y a veces la hacía ir allá contra su voluntad. La obligaba a hacer favores a damas que no le agradaban o de las que estaba celosa. Ni siquiera estaba en libertad de vestirse a su gusto; él se divertía haciéndola cambiar de peinado o vestido a última hora; hacía esto tan frecuente y públicamente que ella se acostumbró a recibir cada noche sus órdenes de lo que haría y se pondría al día siguiente; luego, al otro día alteraba todo y la Princesa lloraba aún más.

Al final, ella decidió enviarle mensajes con lacayos de confianza, porque desde el principio él fijó su residencia en Luxemburgo; mensajes que continuaban a lo largo de su arreglo, para saber qué listones ponerse, qué vestidos y accesorios; casi invariablemente él la hacía ponerse algo que ella no deseaba.

Cuando ocasionalmente ella se atrevía a hacer algo, por pequeño que fuera, sin la autorización de él, Riom la trataba como una sirvienta, y ella derramaba lágrimas durante varios días.

Frente a personas reunidas, él le daba réplicas tan bruscas que todos bajaban los ojos y la duquesa se ruborizaba, “aunque su pasión por él no disminuía ni un ápice”.

Se dice que el amor es una flor costosa, pero se debe de tener el deseo de arrancarla aunque esté al borde de un precipicio. A todos nos encanta la idea de que alguien hasta dé su vida para demostrar que le somos importantes…que ignorantes y vacíos puede parecer nuestra vida, si nuestra belleza como individuos fuera controlada por individuos necios, absurdos y mentirosos.

El amor es respeto. En el mundo actual, solemos sentir ansia de experiencia. Imploramos emociones, aun si son negativas, sin medir las consecuencias. La responsabilidad de vivir la plenitud de amar libremente a quien se ama es un acto de conciencia y compromiso, si crees que para sobrevivir en una relación se tiene que experimentar mucho dolor o una pérdida, tu objetivo podrá huir de ti, ¿acaso crees que se puede amar a una persona que no se ama ella misma, que no se respeta y se cuida?, si es así, te afligirás cada día más si te aferras por tener un romance con una persona sin autoestima.

Las personas con una vida de sufrimiento emocional viven con una corrosiva sensación de culpa, creyendo que se salieron con la suya cuando su objetivo les da atención, sin importar que sea una “atención insana”. Quizá no lo percibas conscientemente, pero en secreto sabes que estás sufriendo y ese precio de “la atención” es un cierto castigo hacia tu autoestima, es como una buena paliza mental. Lo cual urge que algo o alguien te devuelvan a la tierra.

Es verdad que la seducción tiene una red de dulzura y afecto, como en el caso de la historia de Biron que parecía al principio un ángel, no había duda que la princesa conociera su reputación diabólica; lo que había era una duda seductora, que le permitía a la princesa imaginarse como la única que en verdad lo comprendiera por su apariencia desagradable.

Las emociones de la princesa estaban comprometidas, y la dureza de Biron no hacía más que intensificar los sentimientos de ella.

En un principio, entonces, se usa la máscara de cordero, haciendo del placer y la atención, un anzuelo. Primero emocionan a sus objetivos y luego, las llevan a una travesía salvaje.

Existen personas que les gusta vivir enamoradas de forma sufrida, temerosa y mareada, finalmente, ese estado emocional les produce placer y emoción, para otras, la plenitud de amar libremente a quien se ama es una forma de expresión libre, en donde todas las emociones y sentimientos son expuestos con ánimo y deseo.

“Amar sin condición, amar sin dolor, amar con razón”

¿A ti, cómo te aman…?

¡Controla tus emociones!

Soy Angy Newman        

 Vive, vive con seducción.

 ¡Bendiciones y amor en sus vidas, gracias!