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La importancia de oler bien para seducir con éxito

25/Ene/2010

Por Angy Newman la Life Coach No. 1 de México

¡Tú eres lo más importante!

Siempre con mucho gusto te saludo, deseando te encuentres excelente en compañía de las personas que mas amas.

Todos en nuestras vidas creamos muchas fantasías, soñando y deseando la aceptación de las personas más importantes de nuestra vida. Gran parte de ella, hasta la muerte, invertimos todo el tiempo necesario para congraciarnos con todos aquellos que nos interesan: trabajo, jefe, familia, pareja, amistades, etc.

Por supuesto que es necesario vivir con relaciones que nos permitan sentirnos plenos, pero dejamos en gran parte la atención principal de nuestra esencia: quiénes somos y cómo nos sentimos hacia los demás. Por eso, hoy les hablo de la importancia de tener una imagen cada día más amable que te guie y conserve en relaciones más duraderas.

Nuestro olor, gestos y emociones son presencia constante ante todos los que nos conocen…¿qué ha sucedido cuándo hoy perdiste el gusto y respeto por ti, en mimarte, gozarte y sentirte libre físicamente y hasta has olvidado el deseo de oler bien?

Me interesaba hoy escribir este tema porque si bien es cierto que debemos ser sagaces, audaces, intrépidos, debemos cultivar siempre el gusto de atraer a las personas por el paso de tu vida: un olor que les haga recordar lo que eres.

Los hombres que han practicado el amor han tenido siempre como máxima que no hay nada comparable que ver una mujer arreglada. Asimismo, cuando se reflexiona en que un hombre desdeña, arruga, retuerce y resta importancia a las mejoras galas de una dama, y que ella invierte en “grandiosos paños de oro y telas de plata, seda, un sin número de tretas, engaños, suspiros o ataques para que él la mire y logre de forma natural que él desee conocerla, acariciarla o simplemente, observarla”, esto se obtiene mucho por el encanto de su olor.

Porque es muy cierto que él desea más a una mujer linda, presentable, sonriente, cálida, educada, inteligente y segura, que una simple muchacha u otra mujer con que aunque sea bella, esté “poco arreglada”.

Recordarás, que desde antaño se ha juzgado a Venus por hermosa y deseable no nada más por su belleza, sino, porque siempre iba elegantemente ataviada, y por lo general, perfumada, pues su dulce aroma se percibía a cien pasos de distancia. Porque siempre se ha dicho que los perfumes son una gran incitación al amor.

Esta es la razón de que las emperatrices y grandes damas de Roma hicieran uso de tales perfumes, como lo hacen las grandes damas de Francia y sobre todo las de España e Italia, que desde tiempos inmemorables han sido más curiosas y exquisitas en sus lujos que las francesas, así en perfumes como en vestidos y majestuosos atuendos, de los que las bellas de Francia han tomado los patrones y copiado la primorosa factura.

Cuando somos niños nuestros sentidos siempre se encuentran más activos, por ejemplo: los colores de un nuevo juguete, la diversión de un espectáculo, nos subyugaban, un olor o un sentido realmente nos “fascinaban”. Que increíble era tener la “capacidad de fijarnos en todo”…pero qué pasa…es correcto, nos llega la madurez y nuestros sentidos se embotan, ya no nos fijamos tanto por la enorme excusa de estar siempre de prisa, haciendo cosas por los demás, pasando a la siguiente tarea, y dejando lamentablemente el cuidarte, consentirte y verte siempre bien.

Qué delicia estar en conciencia con nuestros sentidos, sintiéndonos capaces de estar en juicio y racionalidad. Si prestas atención a los detalles y te descubres asumiendo un ritmo más lento; tus objetivos no se fijarán en lo que podrías conseguir “la atención de esa(s) persona(s) que te interesa(n) te mire (n)” porque pareces muy considerado, muy atento. Si te involucrarás nuevamente en el reino infantil de los sentidos podrás envolverlo y ellos tendrán una clara sensación de que los sumerges en algo distinto, un ingrediente esencial en la seducción.

Desde tiempos inmemoriales, las mujeres y hombres hemos sabido que dentro del hombre aparentemente más sereno hay un animal que podemos digerir si llenamos sus sentidos con los atractivos físicos apropiados. La clave es atacar tantos frentes como sea posible. No ignores tú voz, tus gestos, tú andar, tú ropa, tus miradas, pero sobre todo: “TU OLOR”.

Recuerdo hace tiempo haber leído de que muchas de las mujeres más tentadoras de la historia distrajeron tanto a sus objetivos con detalles si bien sensuales, se acompañaban de una seguridad de verse y sentirse bellas por estar limpias, frescas y muy perfumadas.

En el caso de los hombres, todos recordarán a Rodolfo Valentino que reinó como el Gran Amante durante buena parte de la década de 1920. Las cualidades detrás de su atractivo ciertamente incluían su gallardo y casi hermoso rostro, sus habilidades dancísticas, una actitud deliciosa, aunque todos sabemos que quizá su rasgo más atrayente era su método pausado para cortejar. Lo que no sabe mucha gente es que el éxito real de Rodolfo Valentino era su olor que hacía que las mujeres terminaran por rendirse a “todos sus encantos”.

Las películas de Rodolfo Valentino eran mudas, el público jamás lo oyó hablar: todo estaba en sus gestos. Los hombres acabaron por detestarlo, porque sus esposas y novias ya esperaban de ellos el lento y cuidadoso trato de Valentino. Él poseía una vena femenina: se decía que cortejaba a una mujer como lo haría otra, por eso creía y era parte de su personalidad, estar siempre impecable, predominando el olor de su boca, su cuerpo y de su ropa.

“Qué regalo más inmenso y agradable tener cerca de ti a una persona que sonría, que sus gestos hablen de su armonía, su sutil pensamiento y emociones que nos comunican seguridad, devoción, amor hacia ti, acompañados de un olor que te provoca rendición”.

Las palabras son importantes en la seducción y tienen enorme poder para poder confundirte, distraer y halagar la vanidad de tu objetivo. Pero a la larga, lo más seductor es “lo que no dices, lo que comunicas en forma indirecta”. Que interesante que puedas también expresarte con el olor.

Muchas personas pueden decir las frases indicadas y una vez dichas, nada obliga a cumplirlas, e incluso, es posible olvidarlas del todo. El gesto, el regalo ponderado, los pequeños detalles parecen mucho más reales y sustanciales. También son mucho más encantadoras que las nobles palabras de amor, precisamente  porque hablan por sí solos y dejan que tu objetivo (el seducido) vea en ti más de lo que contienes. Nunca le digas a alguien lo que sientes; que lo adivinen en tus miradas, en tus gestos y en tu olor.

Ese es el lenguaje más persuasivo.

 “El amor saca a la luz nuestras cualidades más nobles y las ocultas, a veces, pueden ser las más vistas, simplemente por nuestro olor regimos mucho de nuestra vida”

¡Controla tus emociones!

Soy Angy Newman

Vive, vive con seducción.

¡Bendiciones y amor en sus vidas, gracias!

 Una estupenda semana, con mucho amor, luz y bendiciones.