Todos debemos de recordar que poseemos fuerza de atracción y una gran capacidad para cautivar a las personas. La mayoría no están consientes de ese potencial interior e imaginan la atracción como un rasgo casi místico con el que nacen unas cuantas personas selectas y que el resto jamás poseerá.
Lo único que tienes y debes de mantener ahora, es recuperar lo que te apasiona naturalmente, el carácter que te define como persona; desarrollarlas y tenerlas latentes. Sé que todo es un proceso, pero debemos de empezar por lo más importante: concientizarte de lo que eres y lo demás, lo iremos descubriendo a través de la Newmanía.
Las personalidades seductoras existen y existen para todos. Hazte un gran favor todos los días: deja de quejarte.
“A las aves se les atrapa con caramillos que imitan su voz, a las personas, con los dichos más gratos a sus opiniones” Anónimo.
“La falta de afecto, neurosis, angustia y frustración que se encuentran en la mayoría de los seres humanos, proceden, sin duda, de la imposibilidad de amar o ser amado, de la imposibilidad de dar o recibir placer, pero el desencanto radical proviene de la seducción y su fracaso. Sólo quienes se ubican completamente fuera de la seducción están enfermos, aun si son totalmente capaces de amar y hacer el amor. Se dice que el sicoanálisis trata el desorden del sexo y del deseo, pero en realidad se ocupa de los desórdenes de la seducción (…) las más graves deficiencias conciernen siempre a la fascinación y no al placer, al encanto y no a una satisfacción vital”
Hace miles de años, cualquier tipo de conquista se obtenía mediante la violencia física, y se mantenía con la fuerza bruta, para nada existía o se pensaba de la “necesidad de sutileza”. Estoy hablando en la política, en lo social y en lo personal.
En medio de la violencia y la brutalidad las mujeres hicieron de la seducción un arte sofisticado, una forma suprema de poder y persuasión. Aprendieron a influir a primera instancia en las mentes, estimulando fantasías, logrando que un hombre siempre quisiera más, creando pautas de esperanza y desasosiego: esta es la esencia de la seducción.
Los hombres también desarrollaban su versión de la seducción, empezaron a adaptar ese arte a propósitos sociales. Aprendieron que para obtener el poder debían “seducir a sus superiores y rivales con juegos sicológicos, palabras amables y un poco de coquetería”. Actores, dandis y artistas aprendieron a usar las tácticas de la seducción como vía para cultivar y conquistar a su público y su medio social.
En el siglo XIX, políticos como Napoleón, se concebían conscientemente como seductores a gran escala. Dependieron del arte de la oratoria seductora, pero también dominaron las estrategias alguna vez consideradas femeninas: montaje de grandes espectáculos, usos de recursos teatrales, creación de una intensa presencia física.
Todo esto, aprendieron, era, y sigue siendo, la esencia del carisma. Seduciendo a las masas, pudieron y “se puede acumular” el poder que desees, sin el uso de la fuerza.
Ahora es necesario llegar al punto máximo en la evolución de la seducción de cada cosa o persona que deseas. Hoy más que nunca se desalienta o no se acepta la fuerza o la brutalidad de cualquier clase de persona o situación. Aprende bien esto, no lo olvides: “Todas las áreas de tu vida social, personal y laboral exigen de tu habilidad para convencer a las gente de lo que eres y vales sin ofenderla ni presionarla…interesante, verdad”.
Tus formas de seducción pueden y deben hallarse en todos lados, “pero en todos lados”, combinando hábilmente estrategias masculinas y femeninas. Si realmente quieres cambiar las opiniones de las personas sobre ti mismo debes de actuar de modo sutil y subliminal. Hoy ninguna campaña política da resultados sin la seducción, entonces, porqué no utilizas estrategias seductoras para los propósitos de tu vida, no creo que pienses que solo es para los políticos, los famosos, los ricos, los empresarios, etc.…no creo que pienses que ellos solo tienen la oportunidad de utilizar sus talentos y no tu… si así fuera, este año hablaremos de cómo lograrlo y potencializar lo que somos y por supuesto, maximizarlo día con día.
Seguramente recuerdas la época de John F. Kennedy, que tenía cierto grado de carisma, una presencia cautivadora para mantener la atención de su público, lo cual es la mitad de la batalla por lograr. El cine y los medios se encargan se crear galaxias de estrellas e imágenes seductoras. “Estamos saturados de seducción”.
La esencia de la seducción sigue siendo la misma: jamás lo enérgico y lo directo, sino el uso del placer como anzuelo a fin de explotar las emociones de las personas, provocar deseo e inducir la rendición sicológica. En la seducción, tal como hoy se practica, sigue imperando los métodos de Cleopatra…ya hablaremos de ella y de otros personajes importantes que te asegurarán diversión, reflexión y mucha enseñanza.
Todos tratamos siempre de influir en otros, de decirles qué hacer, o qué nos digan qué hacer, con idéntica frecuencia o no nos hacen caso, o no hacemos caso, oponemos resistencia a los intentos de persuasión. Existe un momento en nuestras vidas en que todos actuamos de otro modo: cuando nos enamoramos. Caemos entonces bajo una suerte distinta. Nuestra mente suele estar abstraída en nuestras preocupaciones; en ese momento, en esa hora se llenan nuestros pensamientos por el ser amado…
Nos ponemos emotivos, no podemos pensar con claridad, hacemos tonterías que nunca haríamos…si esto durara demasiado, algo en nosotros se vence: nos rendimos a la voluntad del ser amado, y a nuestro deseo de poseerlo.
Los seductores son personas que saben del gran impacto que causan en los momentos de rendición la persona que les ama. Analizan lo que sucede cuando la gente se enamora, estudian los componentes sicológicos de ese proceso: una imaginación que fascina. Por instinto y práctica dominan el arte de hacer que la gente se enamore. Las verdaderas seductoras saben que es mucho más efectivo despertar amor que pasión.
Una persona enamorada es emotiva, manejable y fácil de engañar. Si ahora te hablo de amor en las relaciones de pareja, ¿por qué no enamoras y cautivas todo lo que ahora quieres en tu vida con estas mismas emociones…? Hablaremos de ello después.
“Los seductores se toman su tiempo, engendran encanto y lazos amorosos…”
Soy Angy Newman
Recuerda: el amor se rige por el arte de la seducción.
¡Bendiciones y amor en sus vidas, gracias!