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La Importancia y el Valor de Nuestro Lenguaje

22/Febrero/2010

 ¡Tú eres lo más importante!

Siempre con mucho gusto te saludo, deseando te encuentres excelente en compañía de las personas que mas amas.

Sabemos que es muy difícil lograr que las personas nos escuchen. Para lograr su atención debemos de saber muy bien qué es lo que buscamos en nuestra comunicación, hacia quien va dirigido nuestro mensaje, cómo es nuestro lenguaje corporal y verbal, pero sobre todo, ser congruentes. Es decir, todo lenguaje expresado debe de ser honesto con lo que somos y vivimos, para lograr siempre que nuestro objetivo apoye nuestro sueño.

El oído de quien nos escucha que  debe de estar en la misma armonía y sincronía de lo que buscamos… ¿quieres saber cómo lograrlo?, lee con mucha atención este artículo.

“La fantasía y la idealización bien empleada en el lenguaje te lleva a una vida sublime”

Existe una interesante diferencia entre el lenguaje normal y el lenguaje seductor. Es como la que existe entre el ruido y la música. Todos nos hemos acostumbrado  a oír el ruido, que es igual a nuestro lenguaje normal, por ejemplo: la gente puede escucharnos a medias mientras hablamos de nosotros, porque casi siempre sus pensamientos están a millones de kilómetros de distancia. Nos pondrán atención cuando escuchen de nuestros labios palabras que los aludan, pero sabemos que esa atención solo durará hasta que volvamos hablar de nosotros mismos.

¿Cómo aprendimos a no escuchar a los demás? Muy fácil, desde nuestra infancia nos desconectamos de “ese tipo de ruido” cuando se trataba de escuchar a nuestros padres.

Cuando hablamos de lenguaje, hablamos de nuestro estado de ánimo y emociones. Con nuestro lenguaje nos podemos relajar, estremecer, motivar o destruirnos. Nuestro lenguaje es una de las máximas formas de expresión en el ser humano; con el lenguaje tenemos la capacidad de relacionarnos con las personas, podemos tocar su vanidad y su corazón, podemos ayudarlos a resolver sus problemas, podemos decir cosas ingeniosas y entretenidas, que nos hagan ver personas de bien, aunado, a una actitud de ser brillantes y esperanzadores del futuro.

“Promesas y halagos son música para los oídos de cualquiera”. Si utilizamos de forma honesta, persuasiva y creativa nuestro lenguaje, motivamos a la gente y hacemos que se reduzca su resistencia hacia nosotros. “

El escritor italiano Gabriele D Annunzio era poco atractivo físicamente, pero las mujeres no podían resistírsele. Aun las que conocían su fama de donjuán y lo repudiaban por eso, entre ellas la actriz Eleonora Duse y la bailarina Isadora Duncan caían bajo su hechizo. El secreto de él era “el torrente de sus palabras en que envolvía a una mujer”.

La voz Gabriele D Annunzio era como música para los oídos, su lenguaje poético y, lo más seductor ¡es que sabía halagar! Sus halagos eran dirigidos justamente a las debilidades de una mujer, los aspectos que ella necesitaba para confirmar “que él la amaba y deseaba” era importante escucharlo de sus labios…la mayoría de las mujeres que se piensa o se dicen hermosas, mayormente dudan de su ingenio e inteligencia. Gabriel D Annunzio primero utilizaba su mente para elaborar el plan perfecto para que cualquier mujer cayera a sus brazos, acto seguido, un lenguaje dirigido hacia el corazón de su presa.

La importancia y el valor de nuestro lenguaje es el halago seductor más puro que el humano puede emplear.

Nuestro lenguaje debe de estar orientado a los elogios, sobre todo si tienes frente de ti a una persona insegura. El halago puede ser una especie de preludio verbal. Por ejemplo, los poderes de seducción de Afrodita, tenía dulzura en su lenguaje, habilidad en el manejo de las palabras suaves y halagadoras que eran preparadas para el camino de ideas eróticas.

Si tienes inseguridades y una fastidiosa desconfianza en ti mismo, darás un efecto desalentador si insistes en mantenerte opaco, soberbio, sabelotodo y a la vez, carente de educación y clase. ¡Olvídate de esa actitud ya! Haz que tus blancos (objetivo de ataque) se sientan seguros y tentadores gracias a tus palabras halagadoras y emotivas, y te aseguro que se derretirán ante ti.

A la mayoría de las personas nos gusta escuchar palabras positivas, esperanzadoras, como lo hacía el Presidente Franklin Delano Roosevelt  en sus discursos públicos, hablaba poco de programas específicos contra la Gran Depresión; en cambio, se servía de retórica vehemente para pintar una imagen del glorioso futuro de Estados Unidos. En las diversas leyendas de Don Juan, el gran seductor dirigía de inmediato la atención de las mujeres al futuro, un mundo fantástico al que prometía llevarlas.

Promete siempre algo alcanzable, posible, no seas tan  específico, porque debes de recordar que nuestras palabras vehementes acompañadas de pasión los “invitas a soñar”.

Conocemos todos muy bien a personas que están estancados en la abúlica rutina, pero cuando te ven llegar y saben de lo que eres capaz, tendrá la confianza de “aventurarse junto contigo porque eres capaz de hacerle sentir y ayudarla a ser lo máximo”. No le digas a ella, ni a nadie cómo logras despertar esas emociones, “habla como si mágicamente ya existiera un mundo de sueños, de amor, de pasión, de ilusión” es tu momento de avanzar y hacer ¡que todo salga como tú quieres!

Tu lenguaje y tus ideas claras hará que la gente se suba a las nubes y lograrás relajarla, bajará automáticamente sus defensas, es ese momento en donde debes de maniobrar para alcanzar tus objetivos.

“Tú lenguaje será una suerte de droga exultante”

Nuestro lenguaje representa la realidad de lo que somos y pensamos, definitivamente, hasta cómo vivimos: sentimientos, creencias, ideas, pensamientos, emociones, etc. Si a tu lenguaje le añades el sonido y los sentimientos adecuados para alcanzar tu objetivo, más lograrás.

Coloca a las personas “en las nubes con tu lenguaje seductor”. No confundas el lenguaje florido con seducción, al emplear un lenguaje florido, corres el riesgo de exasperar a la gente, de parecer pretensioso. El exceso de palabras es signo de egoísmo y soberbia.

¡Controla tus emociones!

Soy Angy Newman                    

Vive, vive con seducción.

¡Bendiciones y amor en sus vidas, gracias!